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Historias de la gente

comentarios a la actualidad e impresiones personales acerca de lo que se me ocurra

La política de gestos

7, 29 de 2005-07-29 de 2005
Los gobernantes nos gobiernan mal

POLITICA DE GESTOS

Me avergüenzo de estos gobernantes. Me refiero a todos por igual; no a los socialistas frente a los populares. Lo menos que de ellos cabe decir es que no parecen gente adulta. Hacen gestos y se ufanan. En el Parlamento intercambian dicterios, se insultan mutuamente, creen haber hecho lo correcto, regresan a sus casas. Los ves en sus peleas, que ni las de un preadolescente de Enseñanza Media, y te haces cruces. Semejantes payasos, marionetas, muñecos mecánicos. Me ha sugerido esto la dimisión a raiz del incendio de Guadalajara de la responsable de Medio Ambiente de la Comunidad y la trifulca que armaron Rubalcaba y el otro. En cuanto a lo primero ¡qué gesto inútil! Si en la situación hizo lo que pudo ¿por qué dimite? Nadie sensato le hubiese exigido ser la Superwoman. Si hizo lo posible ¿a qué ese gesto, como si ella la primera se culpase de lo sucedido? ¿Dónde, su culpa? Sensatamente se esperaría también que los ciudadanos pusieran algo de su parte y se responsabilizasen de sus actos. La barbacoa no tenía los reglamentarios permisos… ¿Y la prudencia? ¿Acaso en vez de atenerse uno al propio criterio hay que esperar a que algo esté decretado para hacer lo que la sensatez aconseja? En el funeral de los bomberos la gente congregada silbó a los políticos. ¿Son omnipotentes, los políticos? ¿Son superfulanos? En cuanto a la disputa de los congresistas, una persona adulta hubiese pensado que si alguien te insulta, es su problema; el descortés está hablando de sí mismo, se pone en evidencia, se muestra cual es. Él sabrá por qué lo hace; allá él. Decir a uno que en una situación ha fingido dolor es ante todo una impertinencia, dado que no viene a cuento y en todo caso es algo indemostrable. Si uno ha hecho lo que según su buen entender había que hacer, ¿qué importa que el otro lo insulte? El otro se pone a la altura del betún y se sale del contexto, que es juzgar la procedencia o improcedencia de lo hecho. Innecesario es el responderle. Basta con callar y que los presentes juzguen por sí mismos. Contestarle, y además según la misma tónica, es meterse en una polémica interminable, porque no se hablará ya de hechos, sino de fugaces y momentáneos sentimientos. Y en otro orden de cosas ¿en qué beneficia a los españoles el que los Populares se aprovechen de las circunstancias para invectivar a los contrarios? El espectáculo que montan, unos y otros, da verdadera vergüenza, es bochornoso. Lo dicho, nos gobiernan gente inmadura, gente que no está a la altura de su cometido.
Por Juan Filopón | # enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: General

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