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Historias de la gente

comentarios a la actualidad e impresiones personales acerca de lo que se me ocurra

Sigue el condicionamiento

7, 27 de 2005-07-27 de 2005
La mayor parte de lo que pensamos y sentimos ha sido condicionado.

SIGUE EL CONDICIONAMIENTO

En la película “Filadelfia” se nos muestra la táctica del avergonzamiento y el proceso de la conversión. Se ve el sufrimiento del personaje que encarna Tom Hanks (que es gay y padece el SIDA) a manos de los reaccionarios colegas de la firma de abogados en que trabaja. No solo se avergüenza uno de la actitud homofóbica de los abogados conservadores villanos, sino que sólo se siente simpatía por el pobre desdichado Hanks. Nuestros sentimientos daban la razón a la estrategia empleada por K y M: "hacer que los americanos nos miren con cariño y compasión, tanto si les gusta como si no." Pocos se atrevieron a alzar la voz contra el filme y señalar el tipo de propaganda que K y M perseguían. Por entonces, cuatro años después de haberse publicado el panfleto, ya se había programado al público americano. La homosexualidad era ya “un modo más de vivir”. Y debido a la persuasión contenida en miles de mensajes de los media, la aceptación social de la homosexualidad parecía uno de esos vuelcos espontáneos de la Historia, una especie de conversión. Sin que nadie supiera a ciencia cierta como había sucedido, la nación había cambiado. Se había vuelto más sofisticada, más amante de los demás, incluso de aquellos aquejados de la enfermedad homosexual –que entonces ya se llamaba condición. En 1992 el Presidente de los Estados Unidos dijo que ya era tiempo de que a los homosexuales declarados –gays o lesbianas- se les abriera las puertas del Ejército. En 1993 los medios de comunicación nacionales celebraron una exhibición masiva de orgullo gay en Washington, D.C. Al unísono con medio millón de manifestantes los que veían la TV cantaron: "Ay, ay, ay, ser gay es archiguay." Los americanos se sintieron felices de ser tan abiertos, de ser tan patriótas. La nación se había desembarazado de una forma nueva de discriminación, había borrado de la sociedad una de sus males más pertinaces: la homofobia. Lo mejor de todo era que ahora sabíamos que ser gay era bueno, que ser gay era ser má libre. Pero infelizmente el ser gay ni es bueno ni es ser más libre. Acaso hemos echado por la borda la idea de que la auto estima se basa en algo íntimo, a veces llamado carácter, y en tener una buena educación, una buena profesión y una buena familia y la hemos reemplazado por la otra de amar y mantener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo de uno? Sin embargo muchos habían tenido una buena educación, eran gente respetada y destacaban en su profesión, pero a pesar de ello se sentían desgraciados, por una sola razón, la de sentirse atrapados en la compulsión de mantener prácticas sexuales con alguien de su mismo sexo. No eran libres. No eran felices. Y querían cambiar, a despecho de artículos recientes de falsa ciencia que aseguraban que los gay “habían nacido siéndolo”. Los medios de comunicación se apresuraron a difundir el feliz hallazgo, pero se excedieron en las alabanzas. Cada vez son más los trabajos que demuestran que el estudio de los genes y del cerebro de los gay no resisten la crítica. El Instituto Nacional de la Salud investiga por fraude al autor de una de las llamadas "teorías del gen gay". La mayoría de los atrapados en las relaciones sexuales con alguien de su mismo género reaccionan inconscientemente a algo que tiene que ver con sus años más tempranos –madres dominantes en exceso y padres pasivos. El supuesto homosexual liberado nunca es libre de verdad. En sus múltiples aventuras con gente de su mismo sexo incluso el más afeminado de los gay busca adueñarse de la virilidad de otros, porque se halla cogido en la búsqueda incesante y compulsiva de la masculinidad que nunca se le permitió desarrollar en sí mismo durante la infancia. Madison Avenue sigue haciendo uso de esos significados miticos. La gente de la publicidad nos vende cosas convenciendonos de que “nos convertiremos en aquello que comamos o poseamos."
Por Juan Filopón | # enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: General

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